Introducción
De los síndromes de origen genético, el de Down es el más prevalentes (1:600 a 1:1000) y probablemente la condición de mayor asociación clínica con discapacidad intelectual1. Aunque la primer descripción cierta publicada sobre las características del síndrome pertenece a Sir John L. Down (1866), ésta había sido realizada con anterioridad, presumiblemente por Esquirol (1838) y Seguin (1846)2. En 1959, Lejeune y Jacobs determinaron en forma independiente el uno del otro, el origen genético de la alteración: trisomía en el cromosoma 213.
El síndrome de Down es una anomalía congénita autosómica en la cual una parte o todo el cromosoma 21 está duplicado3, 4 . Frecuentemente, la duplicación ocurre en la banda 22q del cromosoma. Aproximadamente el 95% de los casos corresponde a una verdadera trisomía mientras que el 5% restante presenta diferentes anormalidades cromosómicas como traslocación, trisomía parcial o mosaicismo3. La etiología de esta alteración genética se desconoce aunque se presume un origen multifactorial. La edad materna parecería jugar un rol importante en la frecuencia con que se presenta la alteración3, 5 .
Existe una gran variedad entre las personas con síndrome de Down. A pesar de las numerosas características fenotípicas de la trisomía 21 es fundamental la verificación genotípica del diagnóstico. No todas las personas con el síndrome presentan todos los rasgos típicos3. Más aún, se ha demostrado que el síndrome puede ser sub-diagnosticado in distintos grupos poblacionales debido a variaciones étnicas en los rasgos físicos6 ,7.
Además de las características físicas del síndrome, se manifiestan condiciones sistémicas e intelectuales que pueden comprometer la salud bucal y el manejo de la situación odontológica. El conocimiento de estos aspectos, al igual que de las alteraciones orofaciales y el desarrollo de las estructuras del sistema estomatognático, es necesario para la planificación de un programa efectivo de salud oral.
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